La minería ya no es solo una cuestión económica, sino estratégica.
Durante años hemos valorado las materias primas por su coste y disponibilidad. Hoy, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas, la transición energética y la soberanía tecnológica, los minerales críticos se han convertido en un activo clave para la competitividad de los países. Europa ya no busca únicamente garantizar el suministro: busca reducir dependencias y reforzar su autonomía industrial.
En mi opinión, la gran pregunta ya no es quién tiene más recursos, sino quién es capaz de asegurar su acceso de forma sostenible y estratégica. Porque, en realidad, el futuro de muchas industrias dependerá de decisiones que se están tomando hoy bajo tierra.
Una interesante reflexión que aborda esta nueva realidad desde la perspectiva de la minería y la geopolítica global.
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